domingo, 15 de marzo de 2009

Sentimiento del día

“Las cosas que no se han hecho antes

son las tareas dignas de hoy en día.

¿Perteneces al rebaño que obedece,

o prefieres encabezar la marcha?

¿Serás un pusilánime que tiembla

por las burlas de tripulantes recelosos,

o saldrás, a riesgo del fracaso,

a buscar una meta que sea nueva?

E. Guest.

sábado, 14 de marzo de 2009

You are here.

En tierra de cucas....


... y de un ligero fanatismo religioso. Solo el suficiente para calificar de secta a un centro de investigación...

martes, 24 de febrero de 2009

Ayer

Ayer fue un día feliz. De no ser por su comienzo podría decir que fue un día perfecto, pero no me quejaré. Tenía tiempo con cierto bloqueo mental que al parecer se ha disipando poco a poco (o cada vez soy más sensible a la cafeína, cosa que mi adicción a ella me hace dudar). En fin todo esto solo para decir que el día previo a éste se encontró plagado de inspiración divina, amigos, hombres hermosos y cafeína.

¡Viva la vida!

LEF

miércoles, 11 de febrero de 2009

Receta para mantener con vida a LPH por un día

Ingredientes:

Un amor (platónico o real, mientras exista todo es bueno)
Un cuento (ya sea escrito o leído)
Una taza de café
Un par de amigos locos
Debraye
Locura
Lucidez
Sueños
Una meta (mínimo)
Un Dios
Aguja

Instrucciones:
Abrir los ojos en el momento justo que termine el sueño. Masticar el sueño con cuidado para no rasgarlo, ni enterrarse una de las espinas que éste pueda traer consigo. Relacionar el sueño con elementos existentes en los momentos de lucidez y locura y complementarlo con una pizca de debraye. Pensar su relación con el Dios del momento (sea este tinta, ciencia, creador universal, etc...) y diluir dicha relación con un poco de café. Escribir el resultado en una hoja en blanco debajo de los resultados de la meta al final del día y espolvorear debraye a placer (PRECAUCIÓN: El exceso de debraye puede causar ceguera, procrastinación e insomnio voluntario). Una vez que tenga la cantidad deseada de debraye, rasgar con la aguja (levemente) la máscara más externa y tomar un par de gotas del amor, de preferencia del tercer ojo. Agregar lentamente. Cuando la mezcla haya adquirido una tonalidad palo de rosa, revolver con la ayuda de un par de amigos locos que añadan poco a poco fragmentos de un cuento. Una vez terminado sirva en una copa esmerilada, deje reposar aprox. seis de horas y bébalo bajo su propio riesgo

miércoles, 4 de febrero de 2009

Pc Is kIlliNg mEEEE!!!!

martes, 3 de febrero de 2009

123

Hora de escribir. Por el momento no tengo comics pequeños ni cuentos terminados solo un par de ideas flotando en el aire.
Primero terminar su historia, darle vida, por lo menos infancia...
Luego, pulir el resto.

Temo que la cera no me alcanzará para toda la vida de imperfecciones que llevo.

Tal vez lija o quizá hasta cincel. Si, voy a considerarlo.

TMQ

martes, 6 de enero de 2009

Quiero todo contigo

Ok uno de mis propósitos para este año es escribir un cuento cada día (como mínimo 100 este año).
Aquí esta el segundo que salió....

Me quedé dormido otra vez... Desperté frente a la ventana con la cabeza apoyada en los brazos. El día estaba fresco y nublado. Y la ventana abieta. Gripe segura. La segunda vez en tres meses... Me moví un poco para deshacerme del dolor de riñones que siempre me deja el dormir sentado y volteé hacía el escritorio. Aún tenía media taza de café frío y media galleta. No quise tocarlos, en lugar de eso tomé un plátano y una mandarina para regresar a terminar con la pila de exámenes. Debí calificarlos sin cuartel y dejarles al menos treinta páginas del libro como tarea para vacaciones. Grupo de desobligados. Pero no pude. Estaba cegado por Julieta.

Un día la vi pasando por la ventana, desde entonces moví mi escritorio esperando que en una de esas pasara y poder saludarla. No la he vuelto a ver por la casa. De cualquier forma la veo diario en la escuela. Es diez años más chica que yo, pero si me rasuro paso por alguien de su edad. De verdad, no tiene mucho que fui a comprar cervezas y hasta me pidieron mi credencial. Bueno, no es el punto. Debería preguntarle donde vive, no directamente, tal vez ofrecerle una asesoría...

No tardó mucho en ser la junta de calificaciones, ahí conocí a sus padres: Lorena y Javier. Lindos tipos. Si supieran lo que pasa por mi mente cada que la veo me lapidarían. Les caí simpático y me invitaron un café en su casa. La casa en cuyas habitaciones se pasea diariamente Julieta. Imaginé como estaría ella vestida normalmente y en cuanto estuve frente a la puerta intenté alejar esos pensamientos de mí. Estaba nervioso, ella no sabía nada e imploraba que sus padres no se dieran cuenta.

Cuando entramos un pantalón ancho color crema con cuadros rosas y un largo camisón caqui con una florecilla en el pecho vestían su delicada humanidad. Entonces salió un muchacho, apenas un par de años mayor que ella. Sonriente, cual si la vida le acabase de obsequiar uno de los dones más preciados. Por un momento temí lo peor, pero pronto nos presentaron. Se trataba de Román, su hermano.

Me hablarón maravillas del chico. Ibá a la misma escuela que su hermana y yo. Era alumno de excelencia y tomaba un curso avanzado de francés por la tarde. Los fines de semana los ocupaba en toda una gama de actividades que ibán desde inglés hasta patinaje sobre hielo. Aprovecharon la ocasión para invitarme a su próxima presentación en la pista cerca de cuatro caminos y por supuesto acepté. Cualquier cosa por estar con ella.

La vería de nuevo. Me sentía transportado. ¿Qué debía usar? Como maestro, era normal ir de traje y hasta los lentes hacían parte de mi presencia. Pero aquel día no quería estar formal, tampoco ir en fachas. Opté por un pantalón de vestir, playera polo, un suetercillo y lentes de contacto. Debo decir que me veía muy bien. Creo que eso fue lo que desató todo aquello, debí haberme dado cuenta antes. Pero no sucedió y ahí estuve como idiota en primera fila junto a Julieta, sin poder mirala a los ojos y sin poder tocarla, viendo como su hermano daba de volteretas por la pista. Al terminar, extrañamente el chico se me acercó, me abrazó, y con una voz muy suave me dijo “Pudo venir”. Lo tomé por los hombros y sonreí obligadamente. Lo felicité por su presentación y me despedí de la familia.

La había tenido a mi lado y eso me llenba de dicha. Ella era todo...

Durante una semana no pasó nada, Julieta se enfermó de varicela, pero estuvé pegado a mi ventana como ya era costumbre. Ansiaba verla, pero no sucedía. El viernes Román llegó a pedirme la tarea de su hermana. Se la di, orando que un pedazo de mi alma le llegará en las hojas impresas y que al fin se diera cuenta de lo que sentía por ella. El chico me pregunto algo de un tema que el estaba viendo, le contesté lo poco que pude recordar al respecto y para mi sorpresa me pidió una asesoría. Le dí mi horario de atención de las tardes en la escuela y le dije que fuera cuando quisiera. Que tonto fui. El lunes en cuanto empezó el horario vespertino ya lo tenía parado frente a mí.

Iba todas las tardes. Más que a preguntar a presumirme sus grandes conocimientos en MI área. Al principio lo sentí como una afrenta. Pensé que era su modo de demostrarme lo poco que era yo para Julieta y me preparé cada vez mejor para hacerle frente.

Dos semanas después de la primer asesoría de Román Julieta regresó, con su dulce cara ahora marcada para siempre por un par de cicatrices. No me buscó para regularizarse. En lugar de eso su hermano insistía en visitarme diariamente. En querer restregarme lo mejor que el era en un campo que se suponía que yo dominaba.

Tras tres días del regreso de mi adorada no pude soportarlo más y por fin le pregunté al cretino. “¿Bueno, tú qué quieres?, ¿soy tu burla o qué?”. Él me miró muy serio, como si mis palabras lo hubiesen condenado a muerte. Yo esperé su respuesta cruzado de brazos y el salió corriendo. Pensé que el niño necesitaba atención. Seguró Julieta era la consentida y eso lo hacía sentirse ignorado y buscaba de alguien.. ¿Pero eso quería decir que verdaderamente se había dado cuenta?¿Había logrado notar...? No, no podía ser, yo había sido muy discreto...

Al día siguiente esperé con miedo el momento de su llegada. En cuanto lo vi decidí actuar seriamente y no dejarme llevar. Pero las ansías me consumían por dentro. Se paro frente a mi mirando al piso, con la misma actitud de la última vez que lo vi y extendiendo su mano me acercó un papel doblado en cuatro partes. Lo abrí y ahí estaba, en una letra muy distinta a la de Julieta la terrible frase que, de ser divulgada, significaría mi expulsión inmediata de la escuela. En letras negras, largas y onduladas estaba escrito: “Quiero todo contigo”.


Año nuevo, ideas nuevas...

Bien, bien. No he terdado tanto en iniciar el año en este medio. A petición del querido Omi agregaré cosillas más seguido y probablemente hasta haga otro Blog, uno un poco "diferente" a este jejeje. Feliz año nuevo y esperen contenido pronto.

LPH ... I)